
Buenos Aires, Argentina | María Julia Cordero presentó su renuncia como titular de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), tras haber asumido formalmente el cargo a principios de enero de este año, luego de desempeñarse durante seis meses como interventora del organismo.
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La dimisión fue comunicada de manera formal y aceptada por las autoridades del Gobierno nacional. De esta manera, se produce un nuevo movimiento dentro del esquema de funcionarios del gobierno, en un contexto de reorganización del aparato estatal.
María Julia Cordero y su paso por la ANAC
Cordero había sido designada como interventora de la autoridad aeronáutica argentina en julio de 2024 y, tras un período de transición, asumió la conducción plena de la ANAC en enero de 2025.
Durante su gestión, el organismo mantuvo la Categoría 1 otorgada por la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos y alcanzó un 85,8% de cumplimiento de normas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), según datos oficiales.
Fuentes cercanas al organismo indicaron que María Julia Cordero habría considerado cumplidos los objetivos trazados inicialmente, lo que motivó su decisión de dar un paso al costado.
Una renuncia enmarcada en tensiones por la reorganización del sector
La salida de Cordero se produce en paralelo con los planes impulsados por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que contempla la fusión de la ANAC con el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA) y la Subsecretaría de Transporte Aéreo.
Según trascendidos, el nuevo esquema institucional no contemplaría a Cordero como la figura al frente del organismo resultante.
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A esto se suma que, en las últimas semanas, Cordero fue mencionada en una investigación judicial iniciada por el fiscal Carlos Rívolo, relacionada con una presunta omisión en la fiscalización del taller de mantenimiento de la aerolínea Flybondi, que habría seguido operando pese a una suspensión previa dispuesta por la ANAC.
La dimisión de la titular de la ANAC abre interrogantes sobre el rumbo que tomará el sistema aéreo argentino en medio de un proceso de reforma más amplio.
















