Con un desembolso de $250 millones, la compañía recuperó un Hangar en desuso para brindar servicios de mantenimiento a la aviación general, generar empleo y diversificar los negocios del Estado

Córdoba, Argentina | La histórica Fábrica Argentina de Aviones «Brigadier San Martín» (FAdeA) inicia una nueva etapa operativa con la inauguración del nuevo centro de mantenimiento aeronáutico operado por Altaviación, con el respaldo técnico y comercial de Hangar Uno, marcando un hito de sinergia público-privada e inversión en la industria aeronáutica del país.
Mediante una alianza estratégica y 250 millones de pesos de inversión, se puso en valor el histórico Hangar Norte de FAdeA para brindar servicios de mantenimiento, reparación y overhaul (MRO) a la aviación general y ejecutiva, como así también el servicio de posventa para HondaJet, Piper, Robinson Helicopter y Garmin.
El valor del capital privado en el Estado
El proyecto transforma un espacio que se encontraba sin actividad productiva en un taller de última tecnología. Al respecto, Daniel Cassano, presidente del Grupo Hangar Uno, destacó la relevancia de este modelo de gestión: «Esto muestra que los privados, apostando con el bolsillo de los privados, pueden generar cosas que beneficien al Estado o a los demás».
Asimismo, el directivo subrayó la recuperación de la capacidad instalada dentro del predio. «Acá había un galpón en desuso que no podía ser convertido en algo productivo. Se ha puesto en valor y hoy es un taller aeronáutico de primera línea, en el corazón de la segunda ciudad más importante del país», afirmó Cassano.
La expansión de Altaviación no solo mejora la oferta de servicios MRO, sino que también impulsa la economía local. José Moretti, CEO de Altaviación, expresó su entusiasmo por este avance: «Nuestra expansión abre puertas y genera nuevos puestos de trabajo. Queremos satisfacer las necesidades de nuestros clientes con una ubicación estratégica y servicios de alta calidad».
Por su parte, la articulación con FAdeA permite que la fábrica estatal diversifique su cartera de clientes y, dentro del mismo predio, brinde servicios complementarios a los trabajos de Altaviación. Estos incluyen pintura, estructuras, materiales compuestos y ensayos no destructivos, entre otras capacidades instaladas.
“Estamos confiados que esta unión va a contribuir con la aviación no solo como medio de transporte, sino además como eslabón fundamental en las cadenas de valor de otras industrias en pleno desarrollo como el agro, la energía, minería y otras actividades clave para el crecimiento del país”, concluyó Moretti.
La apertura de la sucursal de Altaviación en FAdeA es un paso importante en la estrategia de expansión de la empresa y refuerza su compromiso con la industria aeronáutica argentina.
El potencial de Robinson y la optimización de recursos en la formación militar
Más allá del mercado civil y corporativo, Daniel Cassano destacó la viabilidad técnica y económica de introducir los helicópteros Robinson como plataformas de instrucción primaria para las Fuerzas Armadas y de Seguridad.
«Los modelos Robinson son ideales para el entrenamiento básico y avanzado debido a su accesible costo de adquisición y sus bajos costos de mantenimiento», explicó el presidente del Grupo Hangar Uno.
El argumento comercial y técnico radica en la eficiencia del costo por hora de vuelo. A nivel global, diversas fuerzas policiales y militares utilizan modelos como el R44 (motor a pistón) o el R66 (turbina) para la fase inicial de vuelo, ya que permiten operar por una fracción del presupuesto que exigen los helicópteros tradicionales de instrucción militar.
Esta reducción drástica en los costos operativos directos permite a los Estados multiplicar las horas de vuelo real de sus cadetes.
Según Cassano, replicar este esquema probado internacionalmente permitiría optimizar los presupuestos de Defensa y Seguridad en Argentina, garantizando un alto volumen de instrucción práctica antes de que los pilotos transicionen hacia sistemas de armas tácticos más complejos y onerosos.
